El relámpago

The lightning, Loris Melikow
Oigo su voz
es apenas un susurro
       en la oscuridad
Es la hija de la luz
              y otra vez oigo su voz

La noche es profunda
no hay caminos
       no hay señales
solo su voz                       apenas perceptible
       y otros no la escuchan
La hija de la luz
               late ya en el seno de la noche
       y solo yo escucho su voz
Soy tan extraño…
                       todo es tan extraño…
y otra vez la noche me llama

He acumulado siglos de fulgor en mí
       están tan ocultos               que solo ella lo sabe
                   en su                       prisión de tinieblas…
y oigo su voz                             susurrando mi nombre

He guardado todo este fulgor en mí
       esperando su voz
La hija de la luz pide                             mi nombre con dulzura…
                 y miro                                   hacia la nada de las tinieblas
Sé que           una vez más                    sucederá
       un solo susurro más de su dulce voz
              y sucederá

Toda la luz cruzará en un solo fulgor el mundo
       hendirá en dos la noche
y librará de su prisión de tinieblas
                      a la hija de la luz
Todos verán por un instante el todo
       y después el mundo                           volverá a ser tinieblas
pero cada uno sabrá avanzar
       en medio de la más firme noche
                                                                   hacia el despertar de la aurora
porque habrá visto su propio rostro       en el rostro del universo
Todos llevarán la hija de la luz dentro…
Habrán dejado de                 estar
habrán empezado a              ser
Todos habrán visto
la luz que habita
       entre la palabra y su eternidad…

El todo del mundo
       será metáfora              del todo humano
                                                          y el              poema
                     será
melodía               en           la                               que está
       el                         secreto     de                     no morir más
                                           un fulgor
                       que proviene
               de todo origen
       y que me dice
que              somos                más que                  solo humanos…

Yo he visto en sueños a la hija de la luz
yo cruzaba un puente de fuego entre dos eternidades
mientras escuchaba todas las melodías
        las que fueron
        las que serán
                                                           un puente
                                                           en cuyas barandas
estaban escritos                                todos los versos
        los que un día hubo       y          habrá
un puente que traspasaban
rayos de colores jamás vistos
un puente que era mi nombre
porque                                               yo era el puente
                                                          y era el caminante
                                                          en una sola eternidad

A la izquierda                                                  la más cerrada noche
       y a la diestra                                             la más plena
                                                                         luminiscencia
              y ambas eran                                     una sola
por              virtud
de su máxima intensidad
En la entraña más profunda de aquella          tiniebla
       palpitaba       prisionera                           la hija de la luz
Luz y oscuridad eran una sola                        en tiempos diversos…
              aguardando por el fulgor

Supe entonces que era la hora
       la dulce voz de la hija de la luz
cantaba mi nombre en silencio
        decía mi nombre con las letras de su nombre
Supe entonces que              era la hora
       hablaba                         de unir los polos en el fulgor
y       me dejé caer               dulcemente del puente
       hacia la luz
               me dejé caer          dulcemente
                                              de mí
                                              sin mí
                                              sin miedo

Y en la caída vi los siglos idos y por venir
el fulgor que fui cruzó              una inmensidad
mayor que la suma          de           todas las galaxias
       pensadas y                                    por pensar
y supe que el         puente también          era el mundo
        vi en su luz el reflejo de la eternidad
              que reposa en mí…

Entonces sobrevino el fulgor
          cruzó la eternidad
y la eternidad estaba               dentro de mí
y vi la eternidad                          abriéndome sus brazos
y fue tan cálido                             su abrazo
que        supe de un lugar               un hogar
              que me espera
                                                            lejos
              muy lejos
              en la más distante
              antípoda
                                                                  de mí mismo
Es el balcón del tiempo
y desde él podré reconocerme
                                                                       sin más límites

Entonces la dulce voz de la hija de la luz
        gritó mi nombre con tal potencia
        que fue posible                          el rayo
que había guardado                          en mí por siglos
Las palabras estallaron                     en un arcoíris inaudito
        y vi el poema
        En medio de las tinieblas
        vi el poema
Era ella                                                la hija de la luz

y tuvo un nombre que dijo con ternura
        solo para mí
                Su nombre era                          secreto
        y desperté del                                   sueño
y ya nunca más fue la noche                   en mí

Oigo su voz
es apenas un susurro
        en la oscuridad        de otros
es         la hija de la luz
                otra vez
                    y oigo                       su dulce voz
                                                        llamándome
        en la              oscuridad              de otros

© 2020 Jerónimo Alayón. Poema inédito de mi libro Fulgores.

Imagen de cabecera: © 2008 NASA. Galaxia NGC 1073, tomada por el telescopio Hubble.

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