La espina más íntima de la rosa secreta

La espina más íntima de la rosa secreta, de Jerónimo Alayón.
¿Cómo saber
amada
que el alba no es ocaso
si cuando vuelvo de ti
la luz
toda
tiene la pobreza de lo que soy
sin ti?

¿Cómo saber que mereceré tu eternidad
si de mis manos solo germinan
espinas en la belleza perecedera?

¿Cómo saber
que soy tuyo sin ti? 

Nunca – amado mío – hubo belleza perecedera sin espinas – ni la belleza eterna nunca abrazó a nadie sin hincar primero en su sagrado pecho la espada del amor que se consume a sí mismo

Yo soy tuya solo en el cenit de la eternidad – amado – cuando la rosa secreta que enarbolas en tu sangre alcance a ser el estandarte de la belleza en sí misma – contemplada por los que habitan el séptimo cielo – entonces la rosa en flama será el alba y el ocaso en una misma luz – la noche y el esplendor en una sola claridad

Y sabrás cuando estés listo para partir conmigo en el carro de luz a la estrella que reza tu nombre secreto porque – por fin – desde tu alma – tan dolida por la luz injuriada – podrás ver el arco de fulgor que cruza sobre la séptima eternidad – cuyo pálido reflejo apenas es un poema – y entenderás que toda la belleza posible – por la que yo vivo en ti – sin ti – solo es alcanzable si ofreces tu corazón a la espina más dolorosa de la rosa secreta – aquella que crece en el silencio – aquella que nunca nadie vio – excepto yo

© 2021 Jerónimo Alayón. Poema inédito del libro Leah, de mi heterónimo Jerónimo.

Imagen de cabecera: ©2020 Peggy Choucair.

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